En la Pelota | Bob Feller y la II Guerra Mundial: "Los Héroes no regresan" - XXX 69 GRATIS

En la Pelota | Bob Feller y la II Guerra Mundial: «Los Héroes no regresan»


Por estos días de octubre, hace 75 años, porque era 1945, celebraba Estados Unidos y gran parte del resto del mundo, que la II Guerra Mundial había terminado.

Fueron seis años de la más sangrienta confrontación en la historia de la humanidad. Todo había comenzado el primero de septiembre de 1939 y el final se anunció el dos de septiembre de 1945. Figuras históricas de la política internacional que se involucraron en la guerra, Iósif Stalin, Winston Churchill, Franklin D. Roosevelt, Benito Mussolini, Harry S. Truman.

El ataque a Pearl Harbor fue el siete de diciembre de 1941 y al día siguiente, el ocho, un joven enérgico, elegante, con saco y corbata y de paso firme, se presentó ante las autoridades de la marina en Cleveland. Se cuadró y saludó militarmente ante el primer oficial que vió, y le dijo…:

“Mi nombre es Robert William Andrew Feller, de 23 años, y vengo a presentarme como voluntario porque quiero me manden al frente”.

Bob Feller fue así el primer bigleaguer en alistarse para la guerra. Con los Indios había lanzado en seis temporadas, en cada una de las últimas tres había ganado 24 juegos o más y su récord era de 107-54. Figura notable del montículo.
Durante cuatro años estuvo Feller en la guerra. A su regreso, en 1945, un diario lo calificó de héroe, a lo que respondió inmediatamente…:

“Yo no soy un héroe, los héroes no regresan”…

127 peloteros, de las menores perdieron la vida en este guerra. Afortunadamente, la mayoría de los más notables bigleaguers pudieron volver a las actividades de su profesión, como Feller, Joe DiMaggio, Stan Musial, Phill Rizzuto, Ted Williams, Red Ruffing, Warren Spahn, Bill Dickey, Luke Appling y Hank Greenberg, todos elevados después al Hall de la Fama.

No importaba la profesión ni el estatus social, era obligación ir a la guerra a defender a los aliados. El Presidente Roosevelt había pregonado que se iba “a la guerra o se iba al trabajo”.

Y al mismo tiempo, ordenó que las Grandes Ligas continuaran su actividad, porque el pueblo necesitaba dónde entretenerse.

Pero faltaba material para los rósters, por lo que, entre otras emergencias, Pete Gray, con un solo brazo, pudo jugar en el outfield de los Carmelitas de San Luis; y fue cuando funcionó la Liga con equipos de puras mujeres.

En ninguna de las guerras jamás alguien ha ganado algo, excepción las fábricas de armas.

El beisbol fue gran ayuda durante la II Guerra Mundial
El beisbol, como parte importante en la vida de Estados Unidos, tenía que estar presente en la II Guerra Mundial. No solo fueron al frente bigleaguers y jugadores de las menores, sino que muchas veces el dinero de las entradas fue donado para contribuír con los gastos bélicos. Más de cien millones de militares de todos los rangos tomaron parte en esta guerra y murieron entre 50 y 70 millones, nunca se ha podido establecer número exacto.

Esta guerra cambió por completo las relaciones políticas y la estructura social del mundo. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) fue creada tras la conflagración para fomentar la cooperación internacional y prevenir futuros conflictos. La Unión Soviética y los Estados Unidos se convirtieron en superpotencias rivales, por lo que inmediatamente surgió la Guerra Fría.

Promesa de los Yankees desapareció en la guerra
En El Bronx, Nueva York, vivía en 1945, Jack Mandel, de 20 años. Había abandonado sus estudios de ingeniería para convertirse en promesa de los Yankees.

Jack era shortsop, bateaba para 300 y sacaba la bola. En dos años por las menores bateó para 322 y disparó 34 jonrones.

Pero lo llamaron, y lo convirtieron en piloto de bombarderos. Sus jefes y sus compañeros de vuelos, dijeron que era de los más brillantes.

Los padres de Jack conservaban una carta del muchacho, que resultaba patética, dramática. Hace 41 años me la mostraron, cuando les hacía un reportaje. El texto…:

“Cada día veo más cerca la muerte. Esta mañana tumbaron dos aviones piloteados por amigos míos, a quienes ya más nunca veré. Lo que todos deseamos es que termine esta maldita guerra, pero lo que nos dice cuanto vemos en estas alturas, es que cada vez todo va peor”.

La última información recibida en el Bronx, fue que el avión de Jack cayó en territorio alemán. Y nada más se supo de él.



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